Unos captores registran los datos del usuario del textil y transmiten la información recabada a través de un pequeño dispositivo a baterías cosido en el lugar en que habitualmente se incluye la etiqueta de la prenda. Las informaciones son luego comunicadas a un teléfono inteligente en el que, gracias a una aplicación, pueden ser analizadas. El dispositivo es capaz de alertar sobre un eventual "problema de salud del usuario, si está cansado, angustiado o incluso si una crisis cardíaca se avecina", señaló Reveillon.
La camisa de Cityzen, concebida en colaboración con empresas de equipamiento deportivo y profesionales de la salud, recibió un premio a la innovación durante el salón de Las Vegas. El nuevo producto, que puede ser incluso lavado y planchado sin problemas, señaló Reveillon, cuesta entre 30% y 40% más que un tejido ordinario.